Div@s

Vivimos rodeados de grandes y preciosas obras de arquitectura. No me refiero sólo a Alicante, que algunas hay, sino en general a todo el territorio español. Y yo, lego en la materia (como por otro lado, en todas las materias sobre las que escribo) tengo algunas observaciones que apuntar acerca de estas obras "de prestigio", y que aunque lego, soy paganini, es decir, cliente. Y el cliente siempre tiene razón ¿no? ...

¡ Pues no, no la tiene !

O al menos, esa es la sensación que da. Hablemos claro, estoy convencido de que la mayoría de estas obras públicas (pagadas con dinero público) se ejecutan con distintos fines, entre los cuales apenas si se encuentra el uso y disfrute del personal que las paga. Entre estas razones, al margen de ganancias diversas a diversos bolsillos, merece la pena hablar del inmenso ego de muchos arquitectos, los cuales parecen olvidar que, a fin de cuentas, lo que ellos proyectan y ejecutan debe servir para algo más que para hacer bonito o como escaparate propio para conseguir nuevos proyectos. 

Así, encontramos paradas del Tram como la "del arco", que tiene todos sus accesos con caminitos curvos, con lo que la premura de los usuarios y el pragmatismo han abierto vías naturales, por supuesto rectas. De lo que se trata es de llegar a la parada, no de que demos un paseíto por el Retiro. Para eso, ya está el Retiro. Esto también es aplicable a la parada "del quesito", si bien ésta si tiene algún acceso recto. A los arquitectos, a veces, parece que les sobra la gente. Parece que somos un mal menor para ellos. 

Otro ejemplo, y seguimos con el Tram: la estación Mercado, hasta hace menos de un año, carecía de señales reflectantes para seguridad del personal en caso de incendio. La misma estación mantiene dos largas (e impresionantes, por otro lado) escaleras mecánicas, que proporcionan una magnífica vista, pero que agobian a la mitad de los usuarios, dada la elevada altura, inclinación y estrechez. 

Más ejemplos: el insigne Calatrava ejecuta (o perpetra) una pasarela en Bilbao, y le pone un piso de plástico pulido y transparente (sutil y elegante), que teniendo en cuenta el elevado índice pluviométrico de la ciudad aseguran guarrazo contra el suelo, sí o sí. Claro, es que casi nadie sabe que en Bilbao llueve...

Hablamos de personas que han superado con éxito unos estudios no precisamente fáciles, y se han labrado un prestigio. No de Pepe Gotera y Otilio. Si cobraran lo que Pepe Gotera, no estaría yo escribiendo esto...

Y ahora lo que a mí me parece más escandaloso: el mantenimiento de las obras. Podéis ver el estado lamentable de la parada del quesito. Es muy complicado, por lo visto, pensar que si usas metales, éstos se oxidan, que si cruzas fluorescentes tan artísticamente, estos se van a ensuciar y será complicado limpiarlos...muchos años de estudio para pensar como si fueras un/a amo/a de casa...supongo que les resultará poco "cool". Total, en la publicidad que ellos se hacen gracias a esta obra las fotos no creo que reflejen la situación actual ...

Otro ejemplo: cuando acabaron el Guggenheim, que está forrado de placas de titanio y costó mucho dinero público, repararon en que nadie, NADIE, había pensado cómo iban a limpiar el Titanio, y así estuvo meses hasta que una empresa de Bilbao dio con el método....

De modo que un poquito de humildad, algo más de reflexión, contar con el usuario no estaría de más, y no se preocupen por sel tan "cool", y tan megaguays... Para hacer arte puro, hagan -si saben, y pueden- escultura, pintura, literatura...porque si lo que ustedes hacen no nos sirve a nosotros, que somos (no lo olviden) quienes pagamos, lo que ustedes hacen "no sirve a nadie".

4 comentarios:

Elkiko dijo...

http://www.diarioinformacion.com/alicante/2011/09/28/punto-negro-luceros/1172402.html

Diego Escolano y Amigos dijo...

Efectivamente, amigo. Una más

alvarhillo dijo...

Te voy a contar una cosa que te va a dejar, como dice mi tío Pedro, "escayolao".
Soy oficial de mantenimiento de la Diputación y el otro día me pidieron que fuera a hacer unas cosas al Auditorio de Campoamor. Una de ellas fué subir al tejado del auditorio a cubrir un lucernario con una lona impermeable ¿Goteras en un edificio recien inaugurado? Bueno un defecto en el sellado lo tiene cualquiera, pero hete aquí que mi sorpresa fué morrocotuda cuando descubrí que nadie pensó en hacer una puerta de acceso al techo de tan magno edificio y para salir al mismo tienes que hacerlo por una ventanita de 40 x50 ( o de 50 x60 que no llevaba el metro)situada a un metro del suelo de una especie de pasillo que no lleva a ninguna parte.
Los arquitectos son la leche.

Diego Escolano y Amigos dijo...

Si, amigo, y quienes les pagan sus frivolidades son, ¿como decirlo?...