¿Aceptamos pulpo como animal de compañía?

El neoliberalismo guiando a su pueblo ...
Igual, (mi buen amigo Nacho lo ha comentado ya en tantas ocasiones como para empezar a planteárselo), ya vale de perder el tiempo, unos por su parte defendiendo a ultranza a (los trabajadores de) la privada, y otros por la nuestra, pidiendo casi perdón por dedicarnos a la "pública". Creo que ese no es el tema en cuestión, el tema gordo, la chicha del asunto. No es que no lo considere importante, es que creo que ya prácticamente todo está dicho (y muy bien, por ambas partes) al respecto, y que no hacemos sino enredarnos en una suerte de lucha fratricida entre personas que tenemos más puntos en común que problemas que nos separen. El principal de esos puntos que nos unen, o que nos deberían unir, es que todos nosotros, absolutamente todos, pertenecemos al mismo ejército, y ese ejército no hace sino perder batalla tras batalla en esta guerra declarada y por cierto muy cruenta en la que estamos envueltos. De eso se trata, a mi modo de ver, esta crisis. No es más que una batalla muy dura, una más, de una guerra librada entre los poderosos y el resto.

Ellos, los que van ganado por goleada, lo han tenido siempre muy claro. Nosotros, los que perdemos, no parece que lo veamos tan claramente. La situación es como si de repente un ejército invasor nos estuviera masacrando, nos robara nuestras pertenencias, nos asesinara, nos echara de nuestras casas y, con una habilidad que no podríamos creer si se tratara de una invasión militar, nos hubiera convencido de que debemos dárselo todo, pagarles con nuestros ahorros, con nuestros trabajos, con nuestras vidas, su armamento...porque no hay otra solución, porque se trata de una cuestión técnica, de supervivencia...hay que dejar que nos maten para ... bueno, la verdad es que ni yo soy tan creativo, no puedo imaginar un sólo razonamiento convincente. Nadie, repito: NADIE en su sano juicio podría dar por buena una situación así. Y sin embargo, sí lo hacemos cuando vemos que Bancos y grandes inversores juegan con nuestra vida,  nos lo quitan todo sin renunciar ellos a nada, y ponen a unos cuantos "técnicos" en la materia a convencernos de que no hay otro remedio, y lo consiguen. Consiguen que a, pesar de los pesares, nos tomemos el engaño como una verdad inmutable, consiguen que nos peleemos entre nosotros, consiguen que solo seamos capaces de ver el chocolate del loro de la corrupción política...sin mirar un poquito más allá. Han modificado el lenguaje a su antojo, han cambiado muchos conceptos de sentido, han vaciado otros, y nosotros no nos hemos planteado nunca, pero nunca, que nos están timando con mucha crudeza y por pura avaricia.

Ellos van ganando, porque desde hace muchos muchos años han sembrado, han formado a la gente en el pensamiento único (a aquellos que les ha dado por pensar), han estimulado hasta la saciedad el consumismo, han exacerbado hasta el paroxismo el concepto del triunfo y el fracaso, han promovido el individualismo, la competencia disfrazada de competitividad, han manejado la educación y la cultura a su conveniencia, han seducido hasta secuestrarlos a nuestros representantes...y mientras, nosotros hemos ido jugando a su juego, siguiendo sus normas, como mucho discutiéndolas, a veces a gritos, incluso en grupo, porque así es como tienen que ser las cosas, porque así es como nos las han enseñado. Porque así es como nos han alienado. El juego no se discute. Las reglas, como mucho, se negocian, y por supuesto, estamos en nuestro derecho a quejarnos por ellas. Han conseguido, incluso, que en algunos países estemos convencidos de que esas reglas las hemos creado entre todos. No se puede ser más inteligente, eso es verdad.

Llevan decenas de años ejerciendo. Consiguieron alejar del pensamiento de la gente conceptos como "poderes fácticos", "lucha de clases", "izquierdas y derechas"... incluso han conseguido alejarnos de la propia idea de clase social. Y sin embargo, ellos, aviesos y más inteligentes que nosotros, han seguido manejando esos factores con gran habilidad. Llevan demasiado tiempo convenciéndonos de que el juego que ellos juegan y ganan siempre (porque lo hacen con ventaja, por supuesto) es la vida, y que las normas de dicho juego hay que respetarlas. Muchos de nosotros, políticos, intelectuales, sindicatos, han creído, tal vez con buena voluntad, que ese juego perverso podría ser mejorado desde dentro, a fuerza de negociar ciertas modificaciones en la reglas. Y hasta aquí hemos llegado, las normas solo se han cambiado, y eso es histórico, cuando el dueño del juego (que tan irresistible nos parece) ha creído conveniente, y cuando no, pues se han rehecho (es un poco lo de "aceptamos pulpo como animal de compañía" pero sigue dejándonos jugar a tu juego).

Yo me lo estoy dejando. Reconozco que es muy difícil desprogramarse, me está costando, no lo niego. Ayuda que -si os paráis a pensar, seguro que estaréis de acuerdo conmigo- ese juego dejó de ser divertido hace ya mucho tiempo para la mayoría, si es que alguna vez lo fue de verdad. El dueño se ha dado cuenta de que le sale más a cuenta meternos miedo a que nunca más podamos volver a jugar, exigiéndonos cada vez con más fuerza, que le aceptemos el pulpo como animal de compañía, que ya ni juega. Simplemente, amenaza con no dejarnos jugar. Y cuando cedemos a sus exigencias, vienen otras, o no nos dejará jugar...

Juguemos, pues, a otra cosa, ¿no os parece? Hay juegos mejores, más divertidos para todos. Seguro que se os ocurre como hacerlo, si es que estáis de acuerdo conmigo, claro. Yo, por mi parte, escribiré cuanto se me ocurra al respecto.

Entonces ... ¿ACEPTAMOS PULPO COMO ANIMAL DE COMPAÑÍA, O MANDAMOS A PASEO AL DUEÑO DEL JUEGO?


2 comentarios:

José Ignacio Sendón García dijo...

Ayer mismo, un compañero decía que había leído (no puedo citar la fuente) que esta crisis había sido prefabricada. Según él los poderes fácticos de los que tú hablas habían comprendido que aún podían exprimirnos más, que durantes los dos últimos siglos habíamos ido ganando cosas que ahora podían arrebatarnos.

No quiero ser paranóico, pero el caso es que prediseñada o no, el resultado es el mismo. Lo poco que teníamos lo estamos perdiendo. Como tú mismo has dicho muchas veces, tendremos que "repagar" para ir al médico. Y no me apatece seguir. El panorama lo puede observar cualquiera.

Así pues, propón juego y jugaremos. Yo también estoy harto.

Diego Escolano y Amigos dijo...

Gracias amigo. Mi temor es que -y ya lo apuntaste tú no hace mucho- simplemente nos estemos reroalimentando, que lo que escribimos no pase de nuestro círculo de conocidos, si es que llega a impregnar algo, pero bueno, algunos ya estamos en ello. Al menos, tres: Elena, tú y yo, que a mi me conste, claro