Escribir seriamente

Bilbao. Museo Bellas Artes
Al otro lado, la estatua del payaso Tonetti. No se ve, pero ahí está
Lo mío, me creáis o no, es escribir seriamente. Ir de cara. Llamar a las cosas por su nombre. Así, cuando veo una mesa, digo "mira, hombre, una mesa". Llamo a las cosas por su nombre. Y no puede ser. Me he dado cuenta de que así no vamos. Otra cosa, es que queramos, o tengamos, o debamos, ir a parte alguna, pero si así fuera, así no iríamos. No se si me seguís, espero que sí, porque noto últimamente que me siguen, y me daría miedo que fueran fantasmas, que no digo que alguno de vosotros no lo sea (no lo se), pero a vosotros al menos os conozco. Bueno, a lo que vamos: así no vamos. Vamos, que no vamos.
¿Por qué? Por que no, y basta. No me gusta dar explicaciones. Me gusta llamar a las cosas por su nombre, porque así nos entendemos todos, pero otra cosa es dar. Yo eso de dar lo llevo mal, y no me retorzáis el concepto que aquí el que no corre vuela, porque ahora digo que lo que me va es recibir y ya empezamos con las risitas y los codazos...¡¡¡¡ no !!!! ¡¡¡¡ vale ya !!!!

Espera, que ahora vuelvo...ya. (Estaba adoptando una actitud zen, que estaba huérfana la pobre)

Os hablaré de ciertas obsesiones que me persiguen a veces. Los Hermanos Tonetti y Pinito del Oro. Maldito sea el momento en que Santi Pardo, ese archivo fotográfico andante, puso la foto del Circo Price. Una y cien veces. O sea, ciento una veces. Es que le doy vueltas y vueltas desde entonces, porque yo creo que no me hacían gracia. No hablo de Pinito, que también daba vueltas, y cuyo nombre hace que aun hoy me parta la caja, hablo de ellos. Los respeto, los recuerdo como algo importante...cada vez que paso por la estatua que hay en memoria de uno de ellos en Bilbao, me santiguo con una tarta de merengue...pero...¿gracia? ¡¡¡ dios, no lo se, no me acuerdo !!!

Meterme en conversaciones serias a dar por saco, y comprobar que nadie, excepto yo mismo, capta mis ironías y mis chistes. Ja!!!!, esa es otra. Una de dos, o la gente es cortita, o es corta sin más, pero me consume poco a poco, no voy a negarlo. De hecho, no voy a parte alguna, que ha refrescado y tengo que terminar esto antes de cenar. Es más, me pasa tambien con lo que escribo. De hecho, no se si esto se leerá con la seriedad que se merece, que es toda, o alguien mal intencionado pensará que voy de farol. Y mira que he ido de cosas en esta vida, que fui actor aficionado de joven, pero de farol, que yo recuerde, nunca. Ni siquiera en las fiestas de navidad del cole, más que nada porque no se estilaban. Las fiestas, no los faroles, ojo.

Volviendo al párrafo ante-anterior, había leones, lo recuerdo bien, porque unos tipos no paraban de rociar con ambientador a la gente. Entonces me di cuenta que los leones son unos exquisitos. Tendrían que ir a currar a cualquier oficina en verano y sin aire acondicionado. Verían lo que es oler a tigre. Lo cual, siendo leones, les parecería chocante, cuando menos. Igual, les gustaba, vete a saber. Pero luego, cuando hayas terminado de leer esto.

Y hablando de cosas chocantes, llegamos a Arévalo. Solo lo diré una vez: no me gusta. Sin embargo, me río mucho con cada chiste que cuenta. Misterios de la mente. A Punset me gustaría ver debatiendo sobre el tema. Y si puede ser, con la Blasa, uno de los alter ego del insigne José Mota. Alter Ego, aparte del blog de un muchacho que duerme a destiempo y por eso escribe poco pero bien, viene a significar empleado, creo. Yo lo leí una vez. Lo de alter ego, pero lo de la definición, no el blog, que desde ya lo recomiendo. Ah, se llama alter ego. Buscar por ahí, o por gúgel. Si queréis algo, tanto de Alter como de Ego, me lo decís y yo yaaaaa...

Y ya por concluir, acabo. Reclamaciones al maestro armero, que yo ya me he desahogado. No hay nada como llamar a las cosas por su nombre.

2 comentarios:

Nacho Sendón dijo...

Tío, tampoco hacía falta que te pusieras así. Total, para qué llamar a las cosas por su nombre si luego nunca vienen. Y es que tanta sinceridad te va a matar. Ni el acohol ni las drogas, la sinceridad. Eso sí que mata.

Pero bueno, tú sabrás, o no, que diría Rajoy. Pero en todo caso, eres muy libre, que para eso hemos pasado todo lo que hemos pasado, para que tú seas muy libre. Ahora sólo nos queda liberar a los otros seis mil novecientos noventa y nueve mil millones novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve (o sea, siete mil millones de personas humanas menos tú).

Me voy a poner ahora mismo.

Diego Escolano y Amigos dijo...

Eso. Venga