¿QUÉ HAY DE LO MÍO?. El 15M no en profundidad

El otro día, en uno de los debates interesantes que a veces se plantean en el Face, una participante afirmaba que el movimiento 15M era lo más importante que había sucedido en España en los últimos 70 años. En materia reivindicativa, se entiende. Bien, ya está. Esa fue, para mí, la gota que colmó el vaso de mi indignación creciente ante los indignados, cuyas virtudes ya se ocupan de cantar ellos mismos (yo también lo hago si hace falta, porque las tienen), y hasta los partidos políticos, de derechas de izquierdas, de centro...pero cuyos puntos débiles no quedan a mi modo de ver tan claros. Citaré algunos de los que me parecen más evidentes, desde mi punto de vista, que es el de un ciudadano de izquierda, con conciencia de clase, que no se avergüenza de llamarse a sí mismo trabajador y que, humildemente intenta aportar a la lucha contínua de clases su granito de arena, porque -como decía un amigo de Face- "simplemente, es lo que hay que hacer".

1.- NO PERSIGUEN NINGÚN CAMBIO ESENCIAL
En primer lugar, ese afán, esa ansiá amasá de mostrase siempre como educados ciudadanos, pacíficos, nada de anti-sistema, que lo único que pretenden es más o menos, darle una pulidita al sistema, o mejor decir qué cosas no les gustan de este sistema y si es posible que otros lo pulan. Yo, desde el momento en que todos los partidos del arco parlamentario empiezan a decir que las propuestas que hago son bastante sensatas, asumibles, nada descabelladas...me mosquearía y diría "algo estamos haciendo mal". En base a la férrea ley del consenso para todo, lo único que se consiguen son acuerdos de mínimos, tan mínimos que no hace falta en realidad tanta movida para llevarlos a cabo. Y por mor de dicho consenso, que integra a todas las ideologías, de lo que se enorgullecen además, cualquier referencia ideológica se pierde, no se plantean términos tan básicos como la lucha de clases, puesto que es un movimiento interclasista (a decir verdad, cualquier banquero o topo de la banca se les puede indignar, opinar, y en su caso, aportar sus propias "soluciones"). Se quedan muy fijos en temas como la corrupción política (¿quién va a estar a favor de la corrupción?) o las trampitas que nos hacen los bancos (hasta los propios bancos aplauden las sugerencias), o los millones de la visita del Papa (lo que nos cuesta económicamente la Iglesia cada año, se toca muy de pasada, puesto que se podrían ofender los católicos y no habría consenso). No se critican las religiones, las ideologías, las creencias...no se ataca la base del sistema, porque en realidad no es eso lo que interesa. Lo que interesa es perfeccionarlo

2.- APUESTAN CLARAMENTE POR EL INDIVIDUALISMO
Son un inmenso colectivo de, cómo decirlo, "reivindicadores coyunturales", al cual se han agregado personas con muy distintos motivos para hacerlo. Sin embargo, la gran mayoría parecen, más que un movimiento (palabra de infaustos recuerdos en España, por cierto), un montón de individuos a los que les ha ido mal (o menos bien, incluso), el banco les ha apretado las tuercas (en muchos casos, probablemente les bajó el crédito de su tarjeta), la empresa a la que nunca han discutido ni discutirán, contra la que jamás han hecho una huelga (mamá, una huelga, que miedo!!!!), les ha puesto de patitas en la calle, y a lo mejor se han tenido que volver a casa de papá y mamá, o han tenido que renunciar a salir todos los fines de semana, o han visto rotas sus expectativas de futuro brillante en una profesión liberal, y que lo único que de verdad quieren es que todo vuelva a ser igual pero un poco mejorado. Cuando ha habido movilizaciones obreras jamás se han sumado a ellas, puesto que nunca han tenido conciencia de clase (en España ya no quedan trabajadores que se vean a sí mismos como tales), es más las han criticado furiosamente, y todo lo que suene a colectivo les da como grima. Es un inmenso montón de personas diciendo unos junto a otros "¿QUÉ HAY DE LO MÍO?" Nadie les representa, y a nadie se unen...es algo meramente accidental, en su mayoría simplemente con un currillo de mileurista y un pequeño crédito a un interés "normalillo" se desligarían del movimiento. También los hay con verdadera conciencia y ganas de que de verdad cambien las cosas, pero estos serán inmediatamente acallados por las mediocridades de la mayoría. 

3.- IMPIDEN LA VERDADERA REVOLUCIÓN
Se han hecho tan patentes, tan presentes, tienen tanta proyección en los medios, parecen tan poderosos, que se puede producir el hecho de que mucha gente crea que se pueden cambiar las cosas (cambiarlas de verdad, en esencia) "por las buenas", y que tampoco merece la pena tomar iniciativas ni cuestionarse nada más, estando ahí el 15M que lo va a reivindicar, acojonando a los poderosos. Históricamente, no ha habido sistema que cambie "por las buenas". No estoy abogando por la violencia, pero si por la creatividad. A los sistemas no les duele en demasía que la gente grite en las calles una temporadita. Apenas les hace cosquillas. A los sistemas les duelen las soluciones creativas que les infringan dolor donde más les duele. El 15M no ha llevado su creatividad más allá de un montón de frases ingeniosas, al modo del Mayo del 68, y poco más. Nadie piensa seriamente, por ejemplo, que para que el sistema caiga, bastaría con que dejáramos de sujetarlo. Nadie piensa en profundidad en términos tales como "quienes somos, con qué medios contamos, que vamos a intentar conseguir por nosotros, y para nosotros". Probablemente, lo más creativo que ha hecho el 15M, o mejor algunos de sus promotores (que los tiene, pese a quien pese) es -precisamente- el 15M como solución-barrera a un posible y temible levantamiento popular verdadero.

Hay más, seguro. Y quizás continúe, y si me ayudáis en la discusión puede que salga algo positivo. De las cosas buenas, que las tiene y bastantes por cierto, como dije, ya se han ocupado largamente, de modo que no lo voy a hacer yo en este momento. La crítica sana siempre mejora las cosas, y de eso se trata ¿no?. Para concluir no quiero dejar de comentar que -una vez más y duela a quien duela- Marx tenía razón. El sistema Capitalista tiene en sí mismo el gérmen de su destrucción, y en ello está. De nosotros y nuestra voluntad depende que esta destrucción acabe en caos o en algo nuevo, distinto y por qué no, mejor.

3 comentarios:

mateosantamarta dijo...

Haría una diferenciación entre DRY y 15-M. Sospecho más manipulación y apoliticismo en la primera y más entusiasmo y despiste sano en el segundo -en muchos casos son esa generación perdida que hoy quiere comprender porqué su sueño se desvaneció-. Algunos de estos últimos son luchadores incansables que están sufriendo detenciones y multas por su resistencia a ultranza. Un poco de formación política de izquierda les irá bien, pero creo que dentro hay personas preparadísimas que se la van a dar. Un saludo.

José Manuel Sánchez dijo...

Lo clavas compañero.

Aquí me quedaré... dijo...

Buenos días:
Me molesta la globalización que hace del 15M. De sus componentes.
Se parece a mi padre, cuando a finales de los 60 decía: hija, no merece la pena, morirá en su cama, salvo que se levante España entera.

A mí, madre de dos ellas, me entusiasmó. Pensé en que la gente joven española, eran idiotas o estaban a por chufas.
Mis hijas, cientos de ellos, no tienen hipotecas, ni falta de trabajo. Tienen coche, viven de alquiler; dos licenciaturas de "alta gama"; buenos sueldos y las ideas claras de que algo había que hacer por todos.
Fue algo maravilloso que barrieran y durmieran en Sol y luego cansadas y agotadas fueran a su trabajo día tras día. Se vinieron abajo cuando lanzaron la consigna de no votar. Eso fue un gran error que compraron muy bien los buitres actuales.
Me da pena comprobar que en paises fuera de nuestras fronteras se admirara y se admire el 15M por su vitalidad, aquí se les tire por tierra y se les intente ridiculizar con títulos como el suyo tan irónico.
País de mi amores que prefieren, sus ciudadanos, celebrar un título deportivo con dos millones de personas en las calles madrileña y quedarse en casa cuando hay que defender los derechos, si no propios, los de los demás.

El comentario del señor santamarta, da risa y pena en la misma medida.

Saludos

Luna


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